No sé como harán ustedes, pero acá nos arreglamos con lo que hay

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jueves, 10 de julio de 2008

Dale campióoooo... dale campióooo

Carlos Mateo Balmelli, con esas sus cejas descendentes y hablar pausado, no es un tipo carismático. Al contrario, es de lo más ABURRIDO que existe; la antítesis de un caudillo. Encima el otro día, cual cachorrito mojado y castigado, anunció que se iba a su casa porque Lugo angá no le llamó para pedirle su colaboración.

Por eso es tan patético verlo en el rol populista que se espera de los líderes políticos en estas sociedades tercermundistas. Parece fuera de foco:


Aparte, dejame decirte una cosa: NO PODÉS festejar así un nombramiento. Es totalmente poco serio, anti-decoroso y hasta sospechoso. Demasiada euforia ya para el simple hecho de recibir una gran responsabilidad.

jueves, 15 de marzo de 2007

Cuando amanece cuerdo, démosle bola!

Imperdible el editorial de ABC de ayer (me impresiona el drama de personalidades múltiples que sufre ese diario: un día enloquece y denuncia la inminente invasión de los bolivianos o el resurgimiento del comunismo en el Paraguay, y otro retoma la cordura y se puede hasta recomendar su lectura. En fin) , sobre la joda populista de este gobierno (y los anteriores, aunque éste como que abusa) con el tema del algodón.

Si son muy haraganes para leerlo, tendrán que conformarse con mi selección (la gran Oscar Acosta):

(...)La población debe entender que todos los fondos que maneja un gobierno populista, independientemente de las intenciones que puedan tener sus programas sociales, tendrán como destino el robo, el soborno y el derroche.
(...)
El presidente Nicanor y anteriores gobernantes se han empeñado en fijar precios y pagar los subsidios por las diferencias con los precios de mercado, no por una supuesta sensibilidad social, sino para avanzar sus propios proyectos electorales en el marco del exacerbado electoralismo vigente, a expensas de los contribuyentes, distribuyendo los insumos o pagando sumas de dinero, a los que hacen aparecer como dádivas que salen de los bolsillos de los funcionarios debido a su generosidad.
(...)
La sociedad en general debe exigir al Gobierno poner fin a la absurda y nociva intervención estatal en el sector algodonero, así como la inmediata liberalización de la producción para que compitan libremente en el mercado los productores y empresarios más eficientes y capaces, sin subsidios, ni injerencia estatal. Es la única forma de poner fin a la gigantesca corrupción que posibilita la intervención estatal en áreas ajenas a su competencia.



Repeat after me:

1. Los "soluciones" populistas son ineficientes y ridículas (para todos los fines distintos a captar votos de la masa ignorante)
2. Esto hay que darlo a conocer a quien tenga oídos para escuchar y cabeza para entender, porque es un sistema que perpetúa la pobreza y el atraso

miércoles, 14 de febrero de 2007

Listo, atendé que no caiga de nuev....!!!

Te acordás de Sísifo? No, qué te vas a acordar.

Bueno, era un tipo que se quiso pasar de vivo, y los dioses griegos lo castigaron con el ingenio y la fina crueldad que les caracterizaba:

"En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio..."

Y no, me acordé nomás de esa historia, por el tema del algodón, los empresarios "inescrupulosos", el gobierno, y los campesísifos.

Acá lo que hay es un oligopsonio (qué palabrita, eh?). Unos pocos compradores (en realidad un cártel) que deciden cuánto van a pagar; es como un oligopolio, pero al revés. En fin: a los campesísifos no les queda otra que venderles a ellos, porque la exportación de algodón en rama está prohibida. Y cuando no se ponen de acuerdo, entra el gobierno y regala plata de todos (tuya, mía, de todos) para zanjar las diferencias. Aprovechando para hacer un poco de propaganda, ñamopu'a Paraguay, sabés loo.

Un círculo maldito que nadie rompe. Los unos, porque les conviene. Los otros, porque no saben cómo. Y así sigue siempre la historia; el año que viene va a ser lo mismo.

Pero capaz que el siguiente ya no.