No sé como harán ustedes, pero acá nos arreglamos con lo que hay

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lunes, 30 de junio de 2008

Serlo y parecerlo

Probablemente sea posible hacer saber a Nicanor Duarte Frutos que, si no termina con sus provocaciones, será difícil encontrarle otro sitio que la cárcel.

Duro le da el editorial de La Nacao a Nicanor. Más duro aún le da, hoy también, la carta del centinela consejero (¿cuándo lo que cambió de nombre ya otra vez?). Lastimosamente, no creo que nadie del gobierno entrante tenga planes de hacerle pagar sus actos a los ladrones que se "van". O al menos, no nos lo hicieron saber.

Suele parecer un poquitín alarmista La Nación en sus diagnósticos y pronósticos, pero en realidad es un poco preocupante la aparente falta de rumbo del próximo gobierno. Faltan señales de que se sabe adonde se quiere ir, y cómo llegar. Porque la gavilla que se está yendo no creo que tenga intenciones de dejar de delinquir sólo por haber perdido el poder. Es razonable suponer que harán todo lo posible por volver cuanto antes, y HAY que ponerles freno.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Apocalipsis (II) y Ser Popular

Sigue el bombardeo semi-delirante desde ABC Color, diario joven con fe en la patria (ayer nomás fue el primer round).

Todo bien con criticar el programa de Lugo, que en realidad tiene puntos BASTANTE flojos (algunos medio preocupantes, incluso), en forma racional, responsable. Así, por ejemplo.

Pero viene ABC y se toma el trabajo de interpretar retorcidamente cada párrafo segun el Manual de la Guerra Fría, y pierde seriedad toda la crítica. Tanto, que el foco pasa de la propuesta Tekojojística, al delirio apocalíptico.

Anyway, brillante como siempre la síntesis de Vargas Peña. Le robo unos párrafos:

"A pesar de lo que creen los políticos, no existe razón alguna por la que una sociedad deba soportar indefinidamente la larga serie de abusos que están cometiendo. Dice Thomas Jefferson, en la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, que cuando un gobierno llega a ser perjudicial para los fines por los que fue establecido, es un derecho del pueblo cambiarlo.

Ahora, tarde, se preocupan porque Lugo capitaliza ese descontento y en vez de plantearse cambiar como el país reclama y merece, buscan cómo deshacerse de la amenaza al cómodo pero injusto sistema de enriquecimiento que tienen.

Pero el país está harto de ellos y, en verdad, no hay por qué seguir soportándolos.
"