No sé como harán ustedes, pero acá nos arreglamos con lo que hay
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, insistió hoy en que se debe evitar que la crisis financiera internacional lleve a prácticas proteccionistas, que calificó como "un veneno que agravará más la situación" mundial.
"For the moment, simply ending subsidies to American and European farmers would let poor farmers compete, which besides feeding their families would push down American food prices and American taxes."
Simple y concreto lo que afirman en
este interesante artículo del New York Times. Los subsidios agrícolas del Primer Mundo son de lo mas acabado en hipocresía y doble discurso: ellos te hablan todo el tiempo de abrir los mercados y liberar las economías, pero sostienen firmemente sus propias trabas. Y despues se quejan de que sube el precio de los
commodities, pero ¿qué incentivo tiene el tercer mundo para producir más, si los productos no podrán entrar a las mesas yanquis y europeas?
Entre tanta crítica al gobierno (y de repente es bien cómodo criticar desde un escritorio y que eso sea todo el "aporte" de uno para mejorar la realidad), hay cosas que sin embargo se pueden hacer por el país desde el sector privado. Qué se yo, laburar, pagar los impuestos, organizarse, esa onda.
Hay otras, sin embargo, que indefectiblemente le tocan al Estado. Defender los intereses de la Nación en las instancias multilaterales de negociación, por ejemplo.
Que es exactamente lo que hace falta hacer acá:
"Los productores europeos de cubiertas acaban de conseguir de la Organización Mundial del Comercio que se prohíba al Brasil y la Argentina la importación de cubiertas remanufacturadas."
Sentencia de muerte para la relativamente próspera industria paraguaya de ese rubro.
En un país serio, la cancillería toma cartas en el asunto y sale a pelear por los intereses nacionales. Obviamente, acá no va a pasar eso. Y es en estos casos lo que más se siente y se lamenta vivir en un país de cuarta.